CPHFW: una mirada nórdica sobre la moda

2 de septiembre, 2022

Este agosto la comunidad creativa danesa dió su paso en la Copenhagen Fashion Week: un parate rígido por la sostenibilidad social y ambiental en la industria.

La edición primavera/verano 2023 de la semana de la moda de Copenhague fue la más grande desde su debut en 2006. Lejos del glamour de Milán y París o del toque punk de Londres y Nueva York, los escandinavos parecen ser los más relatable en cuestión de estilo. Una propuesta dopamina: enérgica, vibrante y desestructurada pero sobre todo consciente. Pues la sostenibilidad encabeza la agenda del evento al establecer altísimas exigencias a sus participantes. Les punteo todas las razones por las que esta es la Fashion Week del bien.

Un impacto positivo ambiental

La organización del evento tiene una visión sumamente comprometida en alentar medidas comerciales más responsables. Con este fin se introdujeron un mínimo de requisitos que todas las marcas debían cumplir para el 2023. En este sentido, el evento se propone no solo actuar en el marco de la CPHFW sino incurrir en un cambio a largo plazo. Las marcas trabajaron bajo estrictos estándares de cara a la sustentabilidad ambiental y se comprometieron a hacer colecciones 100% libres de pieles, no utilizar plásticos de un solo uso durante el espectáculo ni en las tiendas o pedidos online, diseñar pasarelas cero desperdicio, compensar la huella de carbono durante el espectáculo, no destruir las prendas no vendidas de colecciones anteriores y aumentar la calidad de los tejidos para lograr mayor longevidad de las prendas. Además, el 50% de la colección presentada debía estar certificada: hecha de materiales sostenibles de nueva generación, reciclados, reusados o hechos de componentes muertos.

No hay sostenibilidad sin conciencia social

Estas normas mínimas de sostenibilidad cubren toda la cadena de valor. Por lo que las marcas también trabajaron estratégicamente en la incorporación de estándares internacionales en materia de transparencia y derechos humanos. En este sentido, atravesaron pruebas en cuanto a su cadena de suministro: trabajar con proveedores que garanticen el empleo elegido libremente, seguro y la ausencia de trabajo infantil. A operar ambientes laborales saludables y respetuosos para todxs lxs empleadxs, libres de acoso y discriminación y donde todxs gocen de las mismas oportunidades independientemente de su género, etnia, edad, orientación política/religiosa/sexual y apariencia física. Incluir la diversidad y la igualdad como foco en la gestión y considerar activamente estos aspectos a la hora de contratar personal, especialmente para puestos directivos. De la misma forma, focalizar en la diversidad y la inclusión a la hora de seleccionar modelos.

Apoyo a los nuevos talentos

La tercera pata valiosa de la Copenhagen Fashion Week es el programa de incubación para diseñadores nuevos en la región nórdica. Un plan de impulso a nombres emergentes que tengan menos de tres años en la industria. Profundiza en propulsar y desarrollar el talento a través de apoyo económico, asesorías profesionales, oportunidades de asociación, relaciones públicas y la adhesión a los desfiles de la Fashion Week.

El primer grupo de patrocinios fue concedido a A. Roege Hove, Latimmier y P.L.N. A. Roege Hove, una marca de punto que rompe la tradición del tejido tomando un enfoque artístico. Latimmier, una propuesta queer con el objetivo de expandir los trazos de la masculinidad con proporciones, cut-outs y siluetas fuera de lo común. Y P.L.N., un proyecto que mezcla la cultura punk europea, la ropa de trabajo y la vestimenta religiosa antigua: una reinterpretación sumamente experimental. Estos tres nuevos nombres se suman a las revitalizantes y ya establecidas, Ganni, Saks Potts, Samsøe Samsøe, Stine Goya y más.

#humansofrotunda

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